De La Esencia Del Arte. Konrad Fiedler.
$390.00
1 disponibles
Compra usando Mercado LibreCreador de la teoría de la visualidad pura, Konrad Fiedler (1840-1895) echó las bases de una nueva metodología artística que llegaría a su más completo desenvolvimiento, aunque en forma independiente, con las obras de Riegl, Wölfflin y Worringer.
La esencia de la teoría de Fiedler reside en considerar las obras de las artes plásticas -pintura, escultura, dibujo- como realizaciones que encierran, en su misma estructura formal, la clave de su interpretación. Hechas por el ojo y para el ojo, no requieren ser interpretadas por su referencia a los objetos que eventualmente representan, ni por nociones previas derivadas de la estética especulativa. Este objetivismo, por el cual la obra de arte es colocada en el centro del interés filosófico, permite a Fiedler desentenderse tanto del idealismo objetivo de la estética clásica, centrada en torno al problema de lo Bello, como de la estética empírica y psicologista, centrada sobre los problemas del juicio y de los sentimientos estéticos de agrado y desagrado. Desde esta posición enuncia Fiedler su teoría del arte, que contiene las más certeras observaciones sobre el origen de la obra de arte y la facultad creadora del artista.
Al poner todo el acento sobre la apariencia sensible del arte, Fiedler ha sido acusado repetidas veces de formalismo. Pero su formalismo, como se comprobará al leer este libro, no consiste en afirmar que el arte carece de contenido, sino que el contenido de la obra de arte plástica no puede ser otro que la forma, ya que si ese contenido pudiera ser enunciado de otro modo no formaría parte de ella, y la obra de arte no estaría plenamente lograda.
Los luminosos aforismos que componen parte de este volumen deberían constituir una incitación permanente no sólo para aquellos que hacen del arte un motivo de reflexión, sino, además, para los propios artistas. Muy contadas veces se ha dado el caso de un pensador que haya observado hacia el arte y la personalidad del artista una actitud de mayor reverencia que Fiedler. Sin las maneras de quienes, de una forma o de otra, se «asoman» al arte para rozar apenas su superficie, Fiedler comenzó por aprender a ver, por hacer suya la visión del artista, antes de intentar analizar, desde dentro, el funcionamiento de esa enigmática facultad productivo-creadora que se materializa en las obras de arte
plásticas.





Valoraciones
No hay valoraciones aún.